Intransigencia y soberbia de golpistas boicotea diálogo por la paz

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La posición intransigente y soberbia de parte de la representación de los grupos de oposición, está boicoteando el Diálogo Nacional. Se aferran a que se mantengan los “tranques” que violentan el derecho al libre acceso de las vías públicas por parte de la  ciudadanía en diferentes puntos del país.

Este hecho, además del intento de la derecha por imponer una agenda que evidencia un diseño a una ruta de un golpe de Estado, dio como resultado que se suspendieran las negociaciones, por lo que la Conferencia Episcopal de Nicaragua (CEN), sugirió crear una comisión mixta compuesta por seis personas -tres de la oposición y tres del Gobierno- para consensuar una agenda y reiniciar el diálogo a la brevedad.

El canciller de la República, Denis Moncada, fue claro al advertir este miércoles que la agenda de 40 puntos presentada por la Conferencia Episcopal en el diálogo nacional por la paz, conduce a un golpe de Estado, violando así la Constitución y las leyes vigentes en el país.

Moncada denunció en la tercera sesión plenaria de las conversaciones de paz, que dicho documento solo lleva a un punto: “El diseño de una ruta para un golpe de Estado, la ruta para cambiar el Gobierno de reconciliación y unidad nacional, totalmente al margen de la Constitución y del ordenamiento jurídico del país”. 

El exrepresentante de Nicaragua ante la Organización de Estados Americanos (OEA), dijo que antes de tratarse cualquier tema en el diálogo debe abordarse el derecho a la paz de la mayoría de los nicaragüenses, y aseguró que tratar esa agenda es un problema grave, ya que “nuestra población languidece producto de tranques y bloqueos de vías, causando daños económicos, psicológicos, físicos. Realmente en una situación de violación total de derechos humanos”.

¿Qué plantea la agenda?

Que un nuevo Consejo Supremo Electoral convoque a elecciones generales en el primer trimestre de 2019, lo que supondría un adelanto de las presidenciales previstas para 2021.

Además de una reforma parcial de la Constitución Política, cambiar la ley orgánica del Poder Legislativo y aprobar una ley marco para la transición y gobernabilidad democrática.

Asimismo, prohibir la reelección presidencial y la de cargos sujetos a elección popular, como también la formación de un nuevo Consejo Supremo Electoral y una reforma a la Ley Electoral producto del consenso de la mesa del diálogo; entre otros puntos.

Sobre la OEA

Por otro lado, en un acto de soberbia, los obispos del CEN exigieron que el secretario general de la OEA encabece la delegación que participará en el diálogo por la paz en Nicaragua, condicionando de esta forma su participación en la mesa de conversaciones.

Los obispos informaron por medio de un comunicado que solo participarán en la mesa de diálogo, siempre y cuando la delegación de este organismo religioso esté encabezada por el secretario general de la OEA, Luis Almagro.

Por su parte, el Secretario General de la OEA, expuso su posición en relación a Nicaragua, a continuación parte de sus declaraciones:

En cuanto a la salida política a esta situación hemos insistido que la misma debe ser electoral, sin exclusiones, sin inhabilitaciones con un proceso electoral justo, claro, transparente. De hecho, nos encontrábamos abocados a ello, en un proceso negociador que tenía por objetivo alcanzar este resultado, hacer realidad las recomendaciones que en su momento realizara la Misión de Observación de la OEA para sanear el proceso electoral nicaragüense.

No hemos visto a nadie, ni organización ni autoridad electoral, que haya hecho recomendaciones más profundas y de sustancia que las que surgieron de ese informe. Hacerlo realidad es fundamental para la democracia en Nicaragua. Cualquiera que piense que Nicaragua tiene una solución diferente a la electoral se equivoca gravemente. Cuando la sociedad esta polarizada, la decisión debe volver en forma urgente al soberano: el pueblo.

Es necesario también dejar algo claro: hemos hablado sobre prácticas antidemocráticas de algún actor de la oposición, y sobre todo nos referíamos a una, a la mentira, que es la práctica más antidemocrática. Se ha mentido procurando ocultar nuestra condena a asesinatos de manifestantes, se ha mentido respecto a nuestras gestiones para la visita de la CIDH, se ha mentido respecto a nuestra posición sobre el informe de la CIDH, se ha mentido sobre nuestra posición respecto a elecciones adelantadas en Nicaragua, se ha mentido sobre la existencia de acuerdos secretos con el Gobierno, cuando todos los acuerdos e informes de la Misión de Observación Electoral sobre los procesos electorales están en la página web de la Organización.

Se ha mentido mucho más y se seguirá mintiendo mucho más. No tengo problemas con que haya gente que base sus campañas en mentiras, allá ellos y su corrupta forma de hacer política: definitivamente no es un tema que yo deba resolver.

No va a estar nunca en mí quejarme del juego fuerte en la política. Lo que no me pueden pedir es que confíe en ellos. No son confiables y no voy a confiar en ellos. Punto.

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