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#teleSUR cumple 15 años al aire libres

La señal informativa de América Latina y el Caribe arriba a su 15 aniversario acompañando a los pueblos del mundo.

Como iniciativa de los líderes latinoamericanos Hugo Chávez y Fidel Castro, y a propósito del natalicio del Libertador, Simón Bolívar, hace 15 años nació teleSUR, la multiplataforma comunicacional que destacaría en la región al reiterar que «Nuestro norte es el sur».

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La #mentira no es #información. De sembradores de odio y canallas seriales.

Tomado de: Cubadebate

La pandemia de la desinformación y manipulación, la perversidad del terrorismo mediático. Gráfica: Lacoste

En un escenario como el que nos rodea, con un mundo paralizado, uno podría imaginar que los sembradores de odio se llamarían a la reflexión y ante el sufrimiento humano recuperarían algo de la humanidad perdida, pero los hechos nos están mostrando la persistencia del odio y la mentira.

La pandemia de la desinformación y manipulación, la perversidad del terrorismo mediático, para tratar de seguir atrapando a poblaciones cautivas continúa como si nada pasara en el mundo, y se convierte en un crimen de lesa humanidad. La mentira mediática es un arma de guerra.

La realidad, que en estas situaciones límites se sobrepone a los juegos malditos de la guerra psicológica, determina que la mayoría de los medios de comunicación masiva a nivel global son manejados en este período histórico desde el centro imperial que, a su vez, hegemoniza la revolución tecnológica de las comunicaciones y la informática.

Esto dentro de su proyecto de lograr el manejo absoluto de una comunicación estratégica a nivel global, y como parte esencial de las guerras de todo tipo que el sistema imperial nos impone.

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Casi 200 #periodistas se ha llevado la #COVID, ninguno en #Cuba

Tomado de: Cubadebate

Por: Redacción Cubadebate
Publicado en: Para Apuntar

Más de 270 periodistas cubanos de los medios nacionales y territoriales estuvieron en las zonas rojas para reportar sobre el combate cubano contra la COVID-19.

Un grupo de estudiantes de periodismo trabajó como voluntarios en centros de aislamiento y hospitales en diferentes provincias, apoyando en las más diversas labores y dejando testimonios de esa experiencia en varios medios.

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#Libros contra #Trump, ¿revelaciones del sistema político estadounidense?

Tomado de: Cubadebate

Inconformes de su actuación como mandatario, varios ex integrantes de su gobierno y periodistas han escrito libros críticos contra Trump.

Faltan sólo unos meses para que concluya el primer gobierno —quizás el último— del presidente de Estados Unidos, Donald Trump. Fue la primera vez en la historia de la nación estadounidense que un candidato sin experiencia política, diplomática o militar ganara las elecciones presidenciales, además de perder el voto popular por casi tres millones de boletas.

Desde la campaña electoral, mantuvo un comportamiento agresivo y ambivalente en temas de política exterior y seguridad nacional, sin una agenda bien definida. Inconformes de su actuación como mandatario, varios ex integrantes de su gobierno y periodistas han escrito libros críticos contra Trump, entre ellos el ex jefe del Buró Federal de Investigaciones (FBI), James Comey, los ex asesores Omarosa Manigault y John Bolton, y los periodistas Michael Wolff y Bob Woodward. Todos coinciden en sus respectivos textos que Trump presenta serios problemas de personalidad que lo invalidan para ser presidente y que acostumbra a poner los intereses personales por encima de los intereses nacionales de Estados Unidos.

Libro Fuego y furia. En la Casa Blanca de Trump.

Cuando estaba a punto de cumplir su primer año al frente del país, se publicó en enero de 2018 el libro Fuego y furia. En la Casa Blanca de Trump, del periodista Michael Wolff.  El texto basado en más de 200 entrevistas de personas allegadas, presentó al mandatario como “un hombre infantil e indisciplinado”.  Centrado en una descripción de la vida personal y el perfil psicológico, los entrevistados cuestionaron si Trump estaba en condiciones de conducir los destinos del país, teniendo en cuenta varias de sus características personales, entre ellas que “es un hombre que no lee, un hombre que no escucha”.[1]

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#Twitter coloca por primera vez una notificación de verificación de hechos en un #tuit de #Trump

La notificación muestra un signo de exclamación azul bajo la publicación en la red social e insta a los lectores a obtener más información al respecto.

Twitter coloca por primera vez una notificación de verificación de hechos en un tuit de Trump

Twitter ha colocado por primera vez este martes una notificación de verificación de datos en dos tuits del presidente de EE.UU., Donald Trump, en el que alega que las papeletas por correo serán «sustancialmente fraudulentas» y darán lugar a una «elección fraudulenta», informa Reuters.

La notificación muestra un signo de exclamación azul bajo la publicación en la red social e insta a los lectores a obtener más información al respecto. Al hacer clic en la etiqueta se abre una nueva página de noticias sobre el tema, incluyendo información de los verificadores de hechos que desacreditan el reclamo.

De este modo, Twitter vigila la información errónea o falsedades que se difunden a través de la red social. En este caso, la notificación responde a dos tuits de Trump, emitidos en las últimas 24 horas, donde cuestiona la legitimidad de las papeletas de voto por correo.

Los enlaces llevan a los usuarios a una página que señala: «Trump afirmó falsamente que los votos por correo llevarían a ‘una elección amañada’. Sin embargo, los verificadores de hechos indican que no hay evidencia de que las boletas de correo estén relacionadas con el fraude electoral».

Por otra parte, los verificadores agregan que el mandatario «afirmó falsamente que California enviará boletas por correo a ‘cualquier persona que viva en el estado, sin importar quiénes son o cómo llegaron allí’. De hecho, solo los votantes registrados recibirán boletas».

Asimismo, explican que aunque Trump se refirió a California, este mecanismo ya se usa en algunos estados, incluyendo Oregón, Utah y Nebraska.

Además de las noticias relacionadas con la temática, publicadas por diferentes medios, la plataforma incluye tuits de otros periodistas. Por ejemplo, la reportera política de CBS, Grace Segers, afirma que «el fraude en el voto por correo es extremadamente raro, y algunos expertos consideran que es más seguro que el voto en persona». Además, asegura que el mismo presidente «votó por correo en las primarias de Florida»


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Algunas #Verdades sobre las #Falsedades #NoALaFakeNews

Detrás de cada invento producido en las entrañas de la ideología dominante, están los intereses mercantiles más perversos en la historia de la humanidad.
Detrás de cada invento producido en las entrañas de la ideología dominante, están los intereses mercantiles más perversos en la historia de la humanidad. Foto: Internet

Contra el novedosísimo profesado en algunos marsupios academicistas, hay que repetir que las fake news, y su placenta la «pos-verdad», nada tienen de «nuevas» en la añeja historia de engañar a los pueblos con premeditación, alevosía y ventaja. Y hay que repetirlo mil veces, no sea que algunos ya acaricien la idea de recibir premios por «hallazgos científicos», equivalentes a cambiarle de nombre al mismo verdugo ideológico que habita en las entrañas del capitalismo. Aunque los sabihondos publiquen libros, papers o artículos muy laureados entre ellos mismos.

En nada se ha empeñado más la ideología dominante (falsa consciencia), que en esconder la lucha de clases; en hacer invisible el hurto del opresor sobre el producto del trabajo y sobre las riquezas naturales. Esconder, cueste lo que cueste, las miles de trampas, crímenes y torturas pergeñadas para que los trabajadores –y nuestra prole– jamás nos percatemos de la emboscada en que vivimos, generación tras generación.

Y, todo eso, salseado con retahílas de valores «éticos» y «morales» (jueces, iglesias, preceptores y gurúes) para defender la «propiedad privada» de los amos y su «derecho supremo» a mantener, bajo sus botas, el pescuezo y el cerebro de los oprimidos. Con toda la tecnología imaginable en sus manos, con todo género de modelos narrativos de masas… desde el confesionario hasta el fútbol. La verdadera historia de un sistema de explotación ocultada con falsedades.

En la historia de la prensa burguesa está claro el desarrollo minucioso del sistema de falacias, que acompaña la acumulación del capital y el despojo de quien no cuenta más que con su fuerza de trabajo para alimentar a su prole. En esa prensa se nota la falsificación de la realidad detrás de los relatos que, para hacerse creíbles, se disfrazaban de «doctos», «técnicos», «profesorales»… y fueron capaces de ir tejiendo una red amplia de contención que, además de mentir, facultó la proliferación de falacias inmunizadas contra el rigor de la comprobación. Es decir, fabricaron la enfermedad de la «fe mediática» por encima de los hechos. Suprimieron el rigor de la evidencia para imponer el fanatismo de la calumnia con «prestigio». Marx lo vivió muy de cerca.

Esa catarata de mentiras que vemos hoy desplegarse como parte del paisaje ideológico dominante, es un modelo de distorsión alambicado y perfeccionado (también) por catervas de intelectuales, académicos y científicos serviles al modelo de engaño que la burguesía necesita, diariamente, para darse sobrevida. En los cenáculos de esos «notables» se prohijan vocabularios y tipologías para rastrear minuciosamente los efectos de sus engaños, que van feneciendo, para asesorar en la producción de «novedades» capaces de ratificar, profundizar o ensanchar engaños «exitosos». Nada nuevo. En el top ten de las falacias burguesas tenemos, por ejemplo (lista fabricada al vuelo):

  • USA ganó la Segunda Guerra Mundial.
  • Hay armas de destrucción masiva en Irak.
  • El «Fin de la Historia» y el paraíso de la «economía de mercado».
  • La portada del diario el País, de España, sobre la muerte de Hugo Chávez.
  • La niña Frida-Sofía inventada por Televisa, de México.
  • Todo el affaire contra Julián Assange.
  • El apoyo del Papa a Donald Trump.
  • Los médicos cubanos son espías, según la prensa oligarca argentina.
  • China fabricó el nuevo coronavirus.
  • La economía colapsa por la COVID-19.

Detrás de cada invento producido en las entrañas de la ideología dominante, están los intereses mercantiles más perversos en la historia de la humanidad. Eso también ha roto sus propios límites y se ha perfeccionado. El nivel de las mentiras también exige perfeccionar a sus mentirosos y por eso se los entrena en la producción y en la distribución de falacias. Algunos, mercenarios de la falsedad, están dispuestos a ir siempre más lejos y son capaces de arreglar cualquier escena o texto para halagar a sus amos y sentirse «líderes de opinión farsante». Anhelan liderear la agenda de las mentiras y hacer de eso un negocio suculento. Tal cual el grupo Clarín, BBC, CNN, Televisa, tv Azteca… y toda la mafia del plan cóndor mediático, que opera en Latinoamérica y en el mundo entero. Donde hay bases miliares hay bases mediáticas. Son ocho los dueños del 90 % de los mass media mundiales.

Convirtieron las mentiras en artillería diaria contra la inteligencia popular y contra las luchas emancipadoras. Y por eso, esto no es un problema de «comunicación», como se empeñan en hacernos creer algunos sicarios de la academia. Esto es un problema de economía y de seguridad nacional. Es una guerra de información (o desfiguración de la realidad), que tiene raíces y consecuencias terribles por las que estamos pagando precios excesivamente altos. No debemos enfrentar esta guerra solo con las armas de la crítica. Es necesario desplegar un mapa de acciones que nos permita, al tiempo de desarmar el «campo minado» con «fake news», caso por caso; desmontar las fábricas de producción, su lógica de producción y sus sistemas de distribución. Exhibir su base económica sistemáticamente. Y eso requiere de organización teórica y metodológica. Requiere formación política humanista dispuesta a impedir el predominio del capital sobre los seres humanos.

No permitamos el reduccionismo de los «expertos», que pretenden anestesiarnos con teorías semióticas contemplativas o con estadísticas de cuño burocrático, que es el único idioma del burocratismo y del reformismo.

La lucha contra los embustes informativos, y contra toda falacia, es parte de la lucha por la emancipación de la clase oprimida ante las canalladas económicas e ideológicas de la clase opresora. Urge impedir la distorsión de la realidad, producida cotidianamente con las armas de guerra ideológica del capital, pero solo podrá impedirse con las armas de la ciencia emancipada y emancipadora en manos de los pueblos. Y no hay tiempo que perder. Las próximas falacias ya están en el horno de los mass media y serán servidos temprano durante el desayuno. ¿Qué hacemos? La verdad es siempre revolucionaria.


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#Embusteros sin Fronteras: ¿quién vigila al vigilante?

Si fuéramos a graficarlo con una parodia cubana, a Reporteros sin Fronteras (RSF), la organización no gubernamental (ONG) de origen francés que nació, al parecer, con un fin admirable y terminó con más ínfulas que decencia, le ocurre como a algunos CVP —vigilantes— de nuestro Archipiélago: terminan traicionándose a sí mismos.

De tanto autoproclamar su condición de guardián mundial de la libertad de prensa, aplicar calificativos y rankings, los manejadores de la “ONG» olvidaron algo tan elemental como que los “vigilantes” también son vigilados y, no pocas veces, cogidos in fraganti. Si no que lo digan los admiradores de la serie policial cubana Tras la huella y de otras series policiales no menos mediáticas.

En 1998, Robert Ménard, fundador y secretario general entonces de Reporteros sin Fronteras, creada en 1985, viajó a La Habana para reclutar a periodistas que escribieran para su organización sobre lo que pasaba en la Isla.

Sin embargo, como relató el periodista Santiago Mayor en el sitio América Latina en Movimiento, tuvo tanta mala suerte que su primer contacto fue nada menos que con Néstor Baguer, uno de los agentes de la Seguridad del Estado cubano que durante años estuvo infiltrado en la llamada “disidencia”.

Tras el destape de aquellos agentes —un acontecimiento de gran revuelo en la Mayor de las Antillas—, Baguer relató que el imparcialísimo Ménard no solo le ofreció pagarle por artículos publicados contra el Gobierno cubano, sino que durante años le envió dinero y suministros para su periodismo «profundamente independiente».

Se traicionaba así —describió Santiago Mayor— el objetivo inicial de la organización, que pareció nacer para promover las llamadas formas de periodismo alternativo y marcar los desvíos de la prensa en los países ricos, así como las dificultades para la libertad de prensa en las demás naciones, tal como lo definió Jean-Claude Guillebaud, primer presidente de la asociación.

El mismo columnista relata que en la década de los 90 del pasado siglo la organización comenzó a dar muestras de los verdaderos intereses que representaba. “En una entrevista con el periodista colombiano Hernando Calvo Ospina (publicada por Ocean Press en el año 2000 y llamada El Movimiento Cubano Exilio), Ménard dijo que RSF estuvo apoyando a los «disidentes» en Cuba desde septiembre de 1995.

Otra demostración del grave descarrilamiento que sufría la organización la dio en medio del golpe de Estado de abril de 2002 contra Hugo Chávez en Venezuela. En vez de, como era de esperar con base en sus tan aireados postulados, denunciar la violación de la Constitución de ese país y la manipulación informativa que realizaron los grandes medios, incluyendo el silenciamiento informativo de la respuesta popular, se dedicó a difundir la versión de los golpistas, incluyendo una supuesta renuncia del líder bolivariano bajo la presión de los militares.

Todo lo anterior provocó que el mismo Guillebaud decidiera separarse de RSF, acusando a su fundador de “autoritarismo” —una deformación de las más despreciadas, en apariencia, por la ONG—, así como su abandono de los fundamentos iniciales.

El descarrilamiento de Ménard, como el de la organización que fundó, terminaría por precipitarlo nada menos que a la derecha francesa y al notorio Frente Nacional, de ultraderecha, liderado varios años por Jean Marie Le Pen.

La salida del personaje no significa que Reporteros sin Fronteras perdiera sus mañas, tal vez porque, como dicen los cubanos, perro huevero, aunque le quemen el hocico… La ruta de la organización no es la de libertad alguna, sino la del dinero de los poderosos de este mundo que drena, ya sin muchos escondrijos, hacia sus arcas.

Así lo revela el reconocido escritor francés Maxime Vivas, autor del texto La cara oculta de Reporteros sin Fronteras, resultado de años de investigación.

Vivas ha revelado, en entrevistas a propósito de su texto, que esta ONG nunca ha defendido ninguna libertad de prensa, sino que solo sirve a un reducido número de países y consorcios financieros que le ofrecen fondos. Todos los materiales que he reunido muestran sin excepción la cara oscura y desagradable de Reporteros sin Fronteras, ha subrayado Vivas.

Según sus indagaciones, parte sustancial de estos salen esencialmente de la Agencia de Seguridad Nacional de Estados Unidos y de algunos ministerios y consorcios financieros franceses.

El autor pudo constatar que los fondos que recaudan los miembros de la organización, y que tanto publicitan, representan únicamente el 2 por ciento de todos sus ingresos, mientras otra parte importante proviene del Fondo Nacional para la Democracia estadounidense.

Otros han seguido la saga “misteriosa de los dineros de esta ONG, entre estos el periodista José Manzaneda, coordinador de Cuba Información, quien en un artículo para esa webTV reseñó que, además del Gobierno francés y la Unión Europea, Reporteros sin Fronteras recibe cuantiosos fondos de la Fundación Nacional para la Democracia, auténtica tapadera civil de la CIA dedicada a defender la política de agresión de Estados Unidos contra cualquier modelo político contrario a los intereses norteamericanos.

Agrega que está financiada, también, por fabricantes de armamento de Francia, como Serge Dassault, o el desaparecido vendedor de misiles Jean-Guy Lagardère, además de recibir cuantiosos fondos y ayuda de los mayores oligopolios mediáticos del mundo, como Vivendi Universal, o de grandes editores, como el francés François Pinault.

No conforme con tener tan dudosos padrinos materiales, Manzaneda descubre a los ideológicos, entre los que se han contado los Gobiernos del derechista Bush y algunos de la Unión Europea, la Sociedad Interamericana de Prensa (SIP) —clan de propietarios de los grandes medios de comunicación de América Latina, resueltos contrincantes de todo lo que huela a izquierda y progresismo en la región—, la llamada Freedom House, fundación norteamericana dirigida por el agente de la CIA de origen cubano Frank Calzón, así como destacados miembros de la mafia cubana de Miami, como Leopoldo Fernández Pujals, excapitán de marines en Vietnam y expropietario de la cadena Telepizza, además de Nancy Crespo, distribuidora de las ayudas económicas del Gobierno yanqui a cualquier iniciativa contra la imagen y el prestigio internacional de la Revolución Cubana.

La tesis de Manzaneda es la misma que la de periodistas como el fallecido canadiense Jean-Guy Allard, la estadounidense Diana Barahona o el francés Salim Lamrani.

Manzaneda zanja su denuncia afirmando que Reporteros sin Fronteras es una organización sostenida económica y políticamente por los mayores depredadores de la libertad de información en el mundo: los grandes monopolios de la comunicación y los Gobiernos de las potencias occidentales, principalmente el de Estados Unidos.

Es eso que el Doctor en Ciencias de la Comunicación Julio García Luis describió como una grotesca tiranía, con diferentes escalas, locales, regionales y mundial, que subsisten por su aparente porosidad, por su capacidad de mimetizarse y por su fingida independencia del poder real.

“No en vano el diagnóstico de esta ONG acerca de los lugares donde la libertad de prensa está más amenazada coincide a la letra con el del Departamento de Estado de Washington”, concluye el coordinador de Cubainformación.

A los representantes de esta organización parece complacerles el papel de los charlatanes en la famosa fábula de Hans Christian Andersen, El traje nuevo del emperador. Igual que Guido y Luigi aseguraban que podían fabricar la tela más suave y delicada que pudiera imaginarse —aunque con la especial capacidad de ser invisible para cualquier estúpido o incapaz—, ellos intentan mostrarse como “delicados y fervorosos tejedores de una de las más complejas y necesarias de las libertades humanas, mientras parecen creer que están rodeados de una sociedad de “memos”, incapaces de percatarse de que lo hacen con la misma invisibilidad de los personajes del cuento.

La Cuba imperfecta de la que denostan en este 2020, y como siempre, por bajar a las profundidades de cualquier clasificación en ese empeño, busca avanzar, con autocrítica y transparencia, hacia un nuevo modelo de prensa pública para el socialismo, que tiene entre sus horizontes más caros la conversión de los medios en mecanismos de control social y popular, y no en herramientas de manipulación, chantaje y dominio de los poderosos.

La alfombra roja para ese propósito —en medio de presiones económicas y políticas inéditas encabezadas por el delirante nuevo César mundial, financiamientos, guiños pedestres o simuladas zanahorias y azuzamiento a egos e inconformidades inocentes—, se tendió con la aprobación de la primera Política de Comunicación del Estado y del Gobierno aprobada después del triunfo de la Revolución y los postulados de la nueva Constitución, que reconocen la libertad de pensamiento y de conciencia, junto a la libertad de prensa.

Ninguna Revolución, como ninguna sociedad hasta hoy —no importan las notas que regale o quite “Embusteros sin Fronteras”—, la tuvo fácil para avanzar por sobre esa rugosa alfombra, pero al menos los vigilantes de ese sueño lo acarician y valoran demasiado como para traicionarlo, porque sería hacerlo a nosotros mismos.

(Tomado de Juventud Rebelde)