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A Bolsonaro se le escapó que conoció a Añez, se confirman sospechas de su apoyo al golpe de estado contra Evo Morales

Tomado de: Cubadebate (Página 12)
Por: Dario Pignotti

Lo que no dijo Bolsonaro es cuándo y dónde ocurrió el encuentro con la mujer que gobernó de facto entre noviembre de 2019 y diciembre de 2020, cuando asumió el presidente Luis Arce. Foto: AFP.

Jair Bolsonaro reconoció haberse reunido con la expresidenta boliviana Jeanine Añez, confirmando las sospechas sobre el apoyo brasileño al golpe que derrocó al mandatario Evo Morales. El posible encuentro puede ser la punta de una madeja donde se enredan conspiraciones, vuelos clandestinos, fuga de ministros y tal vez la entrega armas. En un acto aparentemente involuntario el capitán retirado y mandatario afirmó: “la expresidente de Bolivia, Jeanine… estuve con ella una vez, es una persona simpática que está presa”. Para después agregar, con enojo, “¿saben cuál es la acusación contra ella? (haber cometido) actos antidemocráticos”. Como hasta el momento no hay noticia de ningúna cumbre oficial entre ambos, esta conversación ocurrió de manera secreta.

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Del Golpe a la Victoria: Un recuerdo imborrable hace 20 años (+ Video)

Las horas pasaron raudas y con zozobra aquel 11 de abril de 2002. Desde temprano, casi no nos despegamos un segundo de la televisión venezolana siguiendo los graves acontecimientos que tenían lugar en el hermano país. La Revolución bolivariana estaba en peligro; las fuerzas de la derecha neoliberal se lanzaban con todo contra Chávez en contubernio con la corrupta élite económica del país, los medios de comunicación y algunos sectores de las Fuerzas Armadas. Detrás de la escena, la administración Bush y sus órganos de inteligencia manejaban los hilos del intento golpista.

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A #Bolsonaro se le escapó que conoció a #Añez, se confirman sospechas de su apoyo al golpe de estado contra #EvoMorales

Por: Dario Pignotti

 

Lo que no dijo Bolsonaro es cuándo y dónde ocurrió el encuentro con la mujer que gobernó de facto entre noviembre de 2019 y diciembre de 2020, cuando asumió el presidente Luis Arce. Foto: AFP.

 

Jair Bolsonaro reconoció haberse reunido con la expresidenta boliviana Jeanine Añez, confirmando las sospechas sobre el apoyo brasileño al golpe que derrocó al mandatario Evo Morales. El posible encuentro puede ser la punta de una madeja donde se enredan conspiraciones, vuelos clandestinos, fuga de ministros y tal vez la entrega armas. En un acto aparentemente involuntario el capitán retirado y mandatario afirmó: “la expresidente de Bolivia, Jeanine… estuve con ella una vez, es una persona simpática que está presa”. Para después agregar, con enojo, “¿saben cuál es la acusación contra ella? (haber cometido) actos antidemocráticos”. Como hasta el momento no hay noticia de ningúna cumbre oficial entre ambos, esta conversación ocurrió de manera secreta.

 

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Desclasifican documentos que revelan cómo #EEUU planeó derrocar a #Salvador Allende

Tomado de: Cubadebate

Salvador Allende. Foto: Archivo.

El Archivo Nacional de Seguridad (NSA por sus siglas en inglés) de Estados Unidos desclasificó los documentos secretos del país norteamericano que revelan la reacción de Richard Nixon ante la victoria de Salvador Allende en las elecciones chilenas el 3 de noviembre de 1970, así como el papel clave de Henry Kissinger en la decisión de derrocarlo.

Los documentos, que antes eran secretos y al final fueron desclasificados, muestran una frenética actividad en la Administración de Nixon en el periodo entre el 5 y el 9 de noviembre para evaluar las consecuencias de la victoria de Allende y las posibles respuestas de Estados Unidos.

Varios días después de la toma de posesión de Allende, que cambió la historia de Chile, Richard Nixon convocó a los miembros del Consejo de Seguridad Nacional a una reunión formal sobre qué medidas políticas debería tomar Estados Unidos hacia el nuevo Gobierno chileno de la coalición Unidad Popular.

Solo unos pocos funcionarios que se reunieron en el despacho oval sabían que bajo las instrucciones del presidente, la CIA había intentado llevar a cabo un golpe militar para evitar que Allende fuera investido, pero falló.

 

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#Honduras once años después del #golpe contra #Zelaya

Foto: El Telégrafo.

Hoy 28 de junio se cumplen 11 años del golpe de Estados perpetrado contra el entonces presidente constitucional de Honduras, Manuel Zelaya, quien fue sacado por los militares en horas de la madrugada de su residencia y expulsado a Costa Rica.

Durante su gobierno, Zelaya, quien inició su mandato en enero de 2006, se adhirió a la iniciativa Petrocaribe, a la Alternativa Bolivariana para los Pueblos de Nuestra América (ALBA); apoyó a Cuba y al gobierno del entonces presidente de Bolivia, Evo Morales.

Asimismo, propuso una consulta no vinculante para preguntarle a la población si aceptaba que en las elecciones de noviembre de 2009 se le consultase si estaba o no de acuerdo con una Asamblea Nacional Constituyente, elementos que causaron el golpe de Estado en su contra.

Foto: Agencias.

¿Cómo está Honduras a 11 años del golpe?

A 11 años de ese episodio, Honduras vive sin democracia, el saqueo se instaló, al igual que los fraudes y el tránsito protegido de la droga, de acuerdo con el presidente destituido Manuel Zelaya.

“La tragedia del COVID 19, sumado a la pérdida de la democracia que instaló el saqueo, los fraudes y el tránsito protegido de DROGA, se vence con la consulta popular. Libre organiza alianzas y se roban elecciones con apoyo de EEUU y sectores poderosos”, afirmó Zelaya el viernes pasado en un mensaje colocado en su cuenta de Twitter.

En otro tuit, Zelaya sostuvo que el actual presidente hondureño Juan Orlando Hernández “enloqueció, mintiendo y culpándome durante 10 años de su incapacidad y sus fracasos”.

Subrayó que su partido, Libertad y Refundación (Libre), es “la izquierda que necesita el pueblo y eso le duele al fascismo continental. ‘JOH’ es un tirano aliado de D.TRUMP y vamos a derrotarlo”, agregó.

La corresponsal de teleSUR en Tegucigalpa, Gilda Silvestrucci, por su parte calificó de “intolerable” la corrupción en Honduras.

Foto: Agencias.

En un tuit, reveló que las “compras de hospitales quedan en suspenso, nadie sabe dónde está el dinero, mientras la gente muere por el colapso del sistema de salud”.

De acuerdo con analistas, a 11 años del golpe contra Zelaya, Honduras se encuentra divida social y políticamente.

Los problemas se han agudizado con la pandemia de la Covid-19, enfermedad causada por el coronavirus SARS-CoV-2, que ha dejado 471 muertos y 15.994 contagios en tres meses.

Más de 60 por ciento de los casi 9.5 millones de habitantes en Honduras vive en la pobreza.

Además, los hondureños padecen otros graves problemas como el desempleo, la violencia, la corrupción, la inseguridad y el narcotráfico.

Ha habido varias propuestas para concretar un «diálogo nacional», a fin de solventar estas problemáticas que afectan a la población hondureña, sin embargo, las mismas han fracasado.

(Tomado de Telesur)


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Análisis de la #OEA en #Bolivia era deficiente, según un nuevo estudio independiente

(Tomado de Cubadebate)
(Con información de Telesur)

Entre la agenda de movilización en el país se desarrolla una auditoría de las elecciones del pasado 20 de octubre. Foto: ABI.

Según concluyó una investigación independiente, el informe hecho por la misión de observación electoral de la OEA a las elecciones del 20 de octubre de 2019 en Bolivia, y que sirvió a la oposición para generar un golpe de Estado contra el presidente Evo Morales, tenía serias deficiencias.

El estudio elaborado por expertos con base en un minucioso examen de los datos de la elección boliviana, y que fue publicado el domingo en The New York Times, sugiere que el análisis inicial de la Organización de Estados Americanos (OEA), que planteó dudas sobre un presunto fraude electoral, fue defectuoso.

“Examinamos detenidamente la evidencia estadística de la OEA y hallamos problemas con sus métodos”, dijo Francisco Rodríguez, un economista que enseña Estudios Latinoamericanos en la Universidad de Tulane, según el reportaje de The New York Times.

“Una vez que corregimos esos problemas, los resultados de la OEA desaparecen, sin dejar evidencia estadística de fraude”, afirmó.

Rodríguez efectuó el estudio con Dorothy Kronick, experta en política latinoamericana en la Universidad de Pennsylvania, y Nicolás Idrobo, estudiante de doctorado en la misma universidad.

Morales, quien se postulaba para un cuarto mandato, ganó en primera vuelta los comicios de 2019, sin embargo, la oposición argumentó fraude electoral y protagonizó disturbios en diversos puntos del país suramericano.

El informe electoral de la misión de la OEA fue utilizado tanto por la oposición política, como por militares bolivianos para dar un golpe de Estado el 10 de noviembre de 2019 contra Morales, quien salió al exilio, primero a México y después a Argentina, donde radica en la actualidad.

Bolivia se prepara para celebrar nuevas elecciones generales, las cuales fueron postergadas para el 6 de septiembre próximo por la crisis sanitaria generada por la pandemia de la COVID-19.

De acuerdo con las más recientes encuestas, el exministro de Economía, Luis Arce, candidato presidencial del Movimiento al Socialismo (MAS), partido liderado por el exmandatario Morales, encabeza las preferencias electorales de cara a las votaciones de septiembre.

 


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Ex boina verde #estadounidense lideró intento de invasión contra #Venezuela

Tomado de: Cubadebate

La agencia de noticias estadounidense AP publicó un reportaje de investigación sobre los planes organizados en Colombia con ayuda de fuerzas estadounidenses para invadir Venezuela y provocar un alzamiento militar que derrocara al gobierno de Nicolás Maduro.

Aunque la agencia asegura no haber encontrado pruebas de la participación oficial del gobierno de Estados Unidos en dichos planes, los testimonios presentados en el reportaje muestran el nivel de participación de asesores de ese país y el conocimiento de importantes figuras de la oposición venezolana que cuentan con el apoyo de Washington.

Por su valor documental sobre los planes norteamericanos contra la revolución bolivariana, Cubadebate comparte con sus lectores el texto íntegro del reportaje de AP:

MIAMI (AP) – El plan era simple, pero peligroso. Unos 300 voluntarios fuertemente armados se colaron en Venezuela desde el extremo norte de América del Sur. En el camino, atacarían bases militares en el país socialista y provocarían una rebelión popular que terminaría en el arresto del presidente Nicolás Maduro.

¿Qué puede salir mal? Como resultado, casi todo.

El líder del complot ahora está encarcelado en los Estados Unidos por cargos de narcóticos. Las autoridades de los Estados Unidos y Colombia están haciendo preguntas sobre el papel de su musculoso asesor estadounidense, una ex Boina Verde. Y docenas de combatientes desesperados que acudieron en masa a campos de entrenamiento secretos en Colombia dijeron que los habían dejado valerse por sí mismos en medio de la pandemia de coronavirus.

El intento fallido de comenzar un levantamiento se derrumbó bajo el peso colectivo de una planificación escasa, disputas entre los políticos de la oposición y una fuerza mal entrenada que tenía pocas posibilidades de vencer al ejército venezolano.

«No vas a sacar a Maduro con 300 hombres hambrientos y sin entrenamiento», dijo Ephraim Mattos, un ex SEAL de la Marina de los EE. UU. Que entrenó a algunos de los posibles combatientes en primeros auxilios.

Esta extraña e inédita historia de un llamado a las armas que se estrelló antes de su lanzamiento se basa en entrevistas con más de 30 oponentes de Maduro y aspirantes a luchadores por la libertad que estuvieron directamente involucrados o familiarizados con su planificación. La mayoría habló bajo condición de anonimato, temiendo represalias.

Cuando surgieron indicios de la conspiración el mes pasado, los medios estatales controlados por Maduro lo retrataron como una invasión provocada por la CIA, como el fiasco cubano de la Bahía de Cochinos de 1961. Una investigación de Associated Press no encontró evidencia de la participación del gobierno de EE. UU. En el complot . Sin embargo, las entrevistas revelaron que los líderes de la oposición respaldada por Estados Unidos en Venezuela sabían de la fuerza encubierta, incluso si rechazaban sus perspectivas.

La planificación de la incursión comenzó después de una revuelta en el cuartel del 30 de abril de 2019 por parte de un grupo de soldados que juraron lealtad al posible reemplazo de Maduro, Juan Guaidó, el líder de la oposición reconocido por los EE. UU. Y otras 60 naciones como el líder legítimo de Venezuela. Contrariamente a las expectativas de los Estados Unidos en ese momento, los principales asesores de Maduro nunca se unieron a la oposición y el gobierno rápidamente anuló el levantamiento.

Unas semanas después, algunos soldados y políticos involucrados en la rebelión fallida se retiraron al JW Marriott en Bogotá, Colombia. El hotel era un centro de intriga entre los exiliados venezolanos. Para esta ocasión, las salas de conferencias estaban reservadas para lo que un participante describió como la «cumbre de tontos de Star Wars contra Maduro»: desertores militares acusados ​​de narcotráfico, financieros turbios y ex funcionarios de Maduro que buscaban la redención.

Entre los pescadores en el lobby abierto estaba Jordan Goudreau, ciudadano estadounidense y tres veces ganador de la Estrella de Bronce por su valentía en Irak y Afganistán, donde se desempeñó como médico en las fuerzas especiales del Ejército de EE. UU., Según cinco personas que se reunieron con el ex soldado .

Aquellos con los que interactuó en los Estados Unidos y Colombia lo describieron en entrevistas alternativamente como un patriota amante de la libertad, un mercenario y un guerrero talentoso marcado por la batalla y muy por encima de su cabeza.

Dos ex colegas de las fuerzas especiales dijeron que Goudreau siempre estuvo en lo más alto de su clase: un líder celular con un excelente intelecto para manejar las fuentes, un disparo increíble y un devoto luchador de artes marciales mixtas que todavía se cortaba el pelo alto y apretado.

Al final de una carrera militar de otro modo distinguida, el Goudreau, nacido en Canadá, fue investigado en 2013 por presuntamente estafar al Ejército de $ 62,000 en estipendios de vivienda. Goudreau dijo que la investigación se cerró sin cargos.

Después de retirarse en 2016, trabajó como contratista de seguridad privada en Puerto Rico después del huracán María. En 2018, estableció Silvercorp USA, una empresa de seguridad privada, cerca de su casa en la costa espacial de Florida para incrustar agentes antiterroristas en escuelas disfrazadas de maestros. El sitio web de la compañía presenta fotos y videos de ametralladoras disparando Goudreau en la batalla, corriendo sin camisa por una pirámide, volando en un avión privado y luciendo una mochila militar con una bandera estadounidense enrollada.

El sitio web de Silvercorp promociona operaciones en más de 50 países, con un equipo asesor compuesto por ex diplomáticos, estrategas militares con experiencia y jefes de corporaciones multinacionales, ninguno de ellos nombrado. Afirma haber «dirigido equipos de seguridad internacional» para el presidente de los Estados Unidos.

Goudreau, de 43 años, se negó a ser entrevistado. En una declaración escrita, dijo que «Silvercorp no puede revelar las identidades de su red de fuentes, activos y asesores debido a la naturaleza de nuestro trabajo» y, en general, «nunca confirmaría ni negaría ninguna actividad en ningún ámbito operativo». No se debe deducir de esta respuesta «.

«CONTROLANDO EL CAOS»

El enfoque de Goudreau en Venezuela comenzó en febrero de 2019, cuando trabajó en seguridad en un concierto en apoyo de Guaidó organizado por el multimillonario británico Richard Branson en la frontera venezolano-colombiana.

«Controlando el caos en la frontera de Venezuela donde un dictador observa con aprensión», escribió en una foto suya en el escenario del concierto publicada en su cuenta de Instagram.

«Siempre estaba persiguiendo al BB de oro», dijo Drew White, un ex socio comercial de Silvercorp, usando la jerga militar para un disparo de uno en un millón. White dijo que rompió con su antiguo compañero de fuerzas especiales el otoño pasado cuando Goudreau solicitó ayuda para recaudar dinero para financiar su iniciativa de cambio de régimen.

«Tan solidario como quieres ser como amigo, su cabeza no estaba en el mundo de la realidad», dijo White. «Nada de lo que dijo estaba alineado».

Según White, Goudreau regresó del concierto buscando capitalizar el creciente interés de la administración Trump en derrocar a Maduro.

Le presentaron a Keith Schiller, el antiguo guardaespaldas del presidente Donald Trump, a través de alguien que trabajaba en seguridad privada. Schiller asistió a un evento de marzo de 2019 en el Club Universitario de Washington para posibles donantes con el activista Lester Toledo, entonces coordinador de Guaidó para la entrega de ayuda humanitaria.

En mayo pasado, Goudreau acompañó a Schiller a una reunión en Miami con representantes de Guaidó. Hubo una animada discusión con Schiller sobre la necesidad de reforzar la seguridad para Guaidó y su creciente equipo de asesores dentro de Venezuela y en todo el mundo, según una persona familiarizada con la reunión. Schiller pensó que Goudreau era ingenuo y estaba por encima de su cabeza. Cortó todos los contactos después de la reunión, dijo una persona cercana al ex funcionario de la Casa Blanca.

En Bogotá, fue Toledo quien presentó a Goudreau a un rebelde ex oficial militar venezolano en el que el estadounidense confiaría por encima de todos los demás: Cliver Alcalá, cabecilla de los desertores militares venezolanos.

Alcalá, un general retirado en el ejército de Venezuela, parecía un héroe poco probable para restaurar la democracia en su tierra natal. En 2011, Estados Unidos lo sancionó por supuestamente suministrar misiles tierra-aire a la guerrilla de las FARC en Colombia a cambio de cocaína. Y el mes pasado, Alcalá fue acusado por fiscales estadounidenses junto con Maduro como uno de los arquitectos de una conspiración narcoterrorista que supuestamente enviaba 250 toneladas métricas de cocaína cada año a los Estados Unidos.

Alcalá está ahora bajo custodia federal en Nueva York en espera de juicio. Pero antes de su rendición en Colombia, donde había estado viviendo desde 2018, había emergido como un oponente contundente de Maduro, no tenía miedo de instar a la fuerza militar.

Durante dos días de reuniones con Goudreau y Toledo en el JW Marriott, Alcalá explicó cómo había seleccionado a 300 combatientes de entre la multitud de soldados de bajo rango que abandonaron Maduro y huyeron a Colombia en los primeros días del levantamiento de Guaidó, dijeron tres personas que participó en la reunión e insistió en el anonimato para discutir conversaciones delicadas.

Alcalá dijo que varias docenas de hombres ya vivían en tres campamentos que mantenía en y alrededor de la península desértica de La Guajira que Colombia comparte con Venezuela, dijeron los tres. Entre los combatientes en los campos había un guardia nacional exiliado acusado de participar en un ataque con aviones no tripulados en 2018 en Maduro.

Goudreau le dijo a Alcalá que su compañía podría preparar a los hombres para la batalla, según las tres fuentes. Las dos partes discutieron las armas y el equipo para el ejército voluntario, y Goudreau estimó un presupuesto de alrededor de $ 1.5 millones para una operación de ataque rápido.

Goudreau dijo a los participantes en la reunión que tenía contactos de alto nivel en la administración Trump que podrían ayudar en el esfuerzo, aunque ofreció pocos detalles, dijeron las tres personas. Con el tiempo, muchas de las personas involucradas en el plan para derrocar a Maduro llegarían a dudar de su palabra.

Desde el principio, el audaz plan dividió una coalición opositora que ya estaba fuertemente dividida por el ego y la estrategia. Existía la preocupación de que no se podía confiar en Alcalá, con un pasado turbio y vínculos con el régimen a través de un hermano que era embajador de Maduro en Irán. A otros les preocupaba ir a espaldas de sus aliados colombianos y del gobierno de los Estados Unidos.

Pero Goudreau no compartió las preocupaciones sobre Alcalá, según dos personas cercanas al ex soldado estadounidense. Con el tiempo, llegaría a compartir la desconfianza de Alcalá hacia la oposición, cuya charla sobre la restauración de la democracia fue desmentida por lo que vio como una corrupción enconada y acuerdos a puerta cerrada con el régimen, dijeron.

Más importante aún para Goudreau, Alcalá retuvo la influencia en las fuerzas armadas de la que carecían los oponentes de Maduro, en su mayoría élites civiles. También conocía el terreno, habiendo servido como el comandante superior a lo largo de la frontera.

«Necesitábamos a alguien que conociera al monstruo desde adentro», recordó un ex oficial exiliado que se unió a la trama.

Los enviados de Guaidó, incluido Toledo, terminaron el contacto con Goudreau después de la reunión de Bogotá porque creían que era una misión suicida, según tres personas cercanas al líder de la oposición.

Sin inmutarse, Goudreau regresó a Colombia con cuatro asociados, todos ellos veteranos de combate estadounidenses, y comenzó a trabajar directamente con Alcalá.

Alcalá y Goudreau revelaron poco sobre sus planes militares cuando recorrieron los campos. Los dos hombres dijeron a algunos de los posibles combatientes que el ejército de trapos cruzaría la frontera en un convoy fuertemente armado y barrería a Caracas en 96 horas, según varios soldados en los campos. Goudreau dijo a los voluntarios que, una vez desafiados en la batalla, el ejército desmoralizado y privado de alimentos de Maduro colapsaría como fichas de dominó, dijeron varios de los soldados.

SIN PROBABILIDAD DE TENER ÉXITO

Muchos vieron el plan como imprudente y parece que no hubo ningún intento serio de buscar el apoyo militar de Estados Unidos.

«No había posibilidad de que tuvieran éxito sin la intervención militar directa de los Estados Unidos», dijo Mattos, el ex SEAL de la Marina que pasó dos semanas en septiembre entrenando a los voluntarios en medicina táctica básica en nombre de su organización sin fines de lucro, que trabaja en zonas de combate .

Mattos visitó los campamentos después de enterarse de ellos por un amigo que trabajaba en Colombia. Dijo que nunca conoció a Goudreau.

Mattos dijo que estaba sorprendido por las condiciones áridas. No había agua corriente y los hombres estaban durmiendo en el suelo, saltando comidas y entrenando con escobas recortadas en lugar de rifles de asalto. Cinco pastores belgas entrenados para olfatear explosivos estaban tan mal alimentados como sus manipuladores y tuvieron que ser entregados.

Mattos dijo que se mostró cauteloso cuando los hombres recordaron cómo Goudreau se había jactado de haber protegido a Trump y les dijo que estaba preparando un envío de armas y organizando apoyo aéreo para un eventual asalto al complejo de Maduro.

Los voluntarios también compartieron con Mattos un documento de tres páginas que enumera los suministros necesarios para una operación de tres semanas, que él proporcionó a AP. Los artículos incluyeron 320 rifles de asalto M4, un lanzacohetes antitanque, botes Zodiac, $ 1 millón en efectivo y gafas de visión nocturna de última generación. Los metadatos del documento indican que fue creado por Goudreau el 16 de junio.

«Desafortunadamente, hay muchos vaqueros en este negocio que intentan vender sus credenciales militares en un gran día de pago», dijo Mattos.

AP no encontró indicios de que funcionarios estadounidenses patrocinaran las acciones de Goudreau ni de que Trump haya autorizado operaciones encubiertas contra Maduro, algo que requiere notificación del Congreso.

Pero las autoridades colombianas estaban al tanto de sus movimientos, al igual que destacados políticos opositores en Venezuela y exiliados en Bogotá, algunos de los cuales compartieron sus hallazgos con funcionarios estadounidenses, según dos personas familiarizadas con las discusiones.

Fiel a su reputación como un cañón suelto autoabsorbido, Alcalá promocionó abiertamente sus planes para una incursión en una reunión de junio con la Dirección Nacional de Inteligencia de Colombia y solicitó su apoyo, dijo un ex funcionario colombiano familiarizado con la conversación. Alcalá también se jactó de su relación con Goudreau, describiéndolo como un ex agente de la CIA.

Cuando los colombianos consultaron con sus homólogos de la CIA en Bogotá, les dijeron que el ex Boina Verde nunca fue un agente. Luego, sus anfitriones le dijeron a Alcalá que dejara de hablar de una invasión o de una expulsión, dijo el ex funcionario colombiano.

No está claro dónde Alcalá y Goudreau obtuvieron su respaldo, y el dinero recaudado para la iniciativa parece haber sido escaso. Una persona que supuestamente prometió apoyo fue Roen Kraft, un descendiente excéntrico de la familia productora de queso que, junto con el ex guardaespaldas de Trump Schiller, se encontraba entre los que se reunieron con enviados de la oposición en Miami y Washington.

En algún momento, Kraft comenzó a recaudar dinero entre su propio círculo de amigos del fondo fiduciario para lo que describió como un «golpe privado» que Silvercorp llevaría a cabo, según dos hombres de negocios a quienes pidió dinero.

Kraft supuestamente atrajo a posibles donantes con la promesa de acceso preferencial para negociar acuerdos en los sectores de energía y minería con un eventual gobierno de Guaidó, dijo uno de los empresarios. Proporcionó a AP un borrador de memorando de dos páginas sin firmar para un compromiso de seis cifras que, según dijo, fue enviado por Kraft en octubre en el que se representa a sí mismo como el «contratista principal» de Venezuela.

Pero nunca estuvo claro si Kraft realmente tenía la pista interior con los venezolanos.

En una entrevista telefónica con AP, Kraft reconoció haberse reunido con Goudreau tres veces el año pasado. Pero dijo que los dos nunca hicieron negocios juntos y solo discutieron la entrega de ayuda humanitaria para Venezuela. Dijo que Goudreau interrumpió todas las comunicaciones con él el 14 de octubre, cuando parecía que tenía la intención de una acción militar.

«Nunca le di dinero», dijo Kraft.

`SABEMOS TODO ‘

De vuelta en Colombia, más reclutas llegaban a los tres campos, incluso si el dinero prometido no lo hacía. Goudreau intentó traer una apariencia de orden. Se proporcionaron uniformes, se intensificaron las rutinas diarias de ejercicio y Silvercorp instruyó a los posibles guerreros en combate cuerpo a cuerpo.

Goudreau es «más un patriota venezolano que muchos venezolanos», dijo Hernán Alemán, un legislador del estado occidental de Zulia y uno de los pocos políticos que abrazó abiertamente la misión clandestina.

Alemán dijo en una entrevista que ni los gobiernos de EE. UU. Ni los colombianos participaron en el complot para derrocar a Maduro. Afirma que intentó hablar varias veces con Guaidó sobre el plan, pero dijo que el líder de la oposición mostró poco interés.

«Mucha gente lo sabía, pero no nos apoyaron», dijo. «Tenían demasiado miedo».

El complot se desmoronó rápidamente a principios de marzo cuando uno de los combatientes voluntarios fue arrestado después de cruzar la frontera hacia Venezuela desde Colombia.

Poco después, la policía colombiana detuvo un camión que transportaba un alijo de armas nuevas y equipo táctico por un valor de alrededor de $ 150,000, incluidos telescopios, gafas de visión nocturna, radios bidireccionales y 26 rifles de asalto de fabricación estadounidense con los números de serie borrados. Quince cascos de color marrón fueron fabricados por High-End Defense Solutions, un proveedor de equipos militares con sede en Miami propiedad de una familia de inmigrantes venezolanos.

High-End Defense Solutions es la misma compañía que Goudreau visitó en noviembre y diciembre, supuestamente para obtener armas, según dos ex soldados venezolanos que afirman haber ayudado a los estadounidenses a seleccionar el equipo, pero luego tuvieron una amarga disputa con Goudreau en medio de acusaciones de que Eran topos para Maduro.

El propietario de la compañía, Mark Von Reitzenstein, no respondió a las reiteradas solicitudes de correo electrónico y teléfono en busca de comentarios.

Alcalá reclamó la propiedad de las armas poco antes de rendirse para enfrentar los cargos de narcotráfico de los Estados Unidos, diciendo que pertenecían al «pueblo venezolano». También arremetió contra Guaidó, acusándolo de traicionar un contrato firmado entre sus «asesores estadounidenses» y JJ Rendon, un estratega político en Miami designado por Guaidó para ayudar a sacar a Maduro del poder.

«Teníamos todo listo», se lamentó Alcalá en un video publicado en las redes sociales. «Pero las circunstancias que nos han afectado durante esta lucha contra el régimen generaron filtraciones desde el corazón de la oposición, la parte que quiere coexistir con Maduro».

A través de un portavoz, Guaidó apoyó los comentarios hechos a los medios colombianos de que nunca firmó ningún contrato del tipo descrito por Alcalá, a quien dijo que no conoce. Rendón dijo que su trabajo para Guaidó es confidencial y que se le exigirá que niegue cualquier contrato, ya sea que exista o no.

Mientras tanto, Alcalá no ha ofrecido pruebas y el presunto contrato aún no ha surgido, aunque AP le pidió repetidamente una copia a Goudreau.

Después del arresto de Alcalá, la posible insurrección parece haberse disuelto. A medida que se propaga el coronavirus, varios de los combatientes restantes han huido de los campos y se han extendido por Colombia, volviendo a conectarse con sus seres queridos y descubriendo sus próximos pasos. La mayoría están en bancarrota, enfrentando una investigación por parte de la policía colombiana y frustrados con Goudreau, a quien culpan por extraviarlos.

Mientras tanto, el liderazgo socialista en Caracas no pudo evitar regodearse.

Diosdado Cabello, la persona número 2 más poderosa en el país y eminencia grise de la vasta red de inteligencia de Venezuela, insistió en que el gobierno se había infiltrado en el complot durante meses.

«Sabíamos todo», dijo Cabello. “Algunas de sus reuniones las tuvimos que pagar. Así de infiltrados estaban.


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#Bolivia en tiempos de la #COVID-19

Una menor es atendida en la sala de emergencia del Hospital del Niño, en Santa Cruz, Bolivia. Foto: Javier Aliaga / France 24.

Una menor es atendida en la sala de emergencia del Hospital del Niño, en Santa Cruz, Bolivia. Foto: Javier Aliaga / France 24.

El proceso de cambio en Bolivia fue interrumpido abruptamente el pasado mes de noviembre de 2019, por un golpe cívico-militar-policial. La autoproclamación de la senadora Jeanine Añez, tras violar todo lo previsto en la Constitución, dio inicio a un período de incertidumbre, inestabilidad y persecución política contra los dirigentes y simpatizantes del gobierno anterior.

Las protestas del pueblo fueron reprimidas y masacradas en Sacaba y Senkata[1] dejando numerosos muertos, heridos y desaparecidos. Los militares y policías que habían sido una pieza clave en el golpe, operaron amparados por un decreto presidencial[2] que les otorgó impunidad para matar en nombre de la pacificación del país, ellos no solo traicionaron su juramento de Patria o Muerte, sino que se mantienen acompañando a las fuerzas golpistas en su campaña de amedrentamiento y desmontaje del proceso de cambio. Desde entonces, el Estado Plurinacional de Bolivia vive bajo la desacertada conducción de Jeanine Añez y su controvertido e incompetente gabinete.

En medio de este escenario, en los primeros días del 2020, se declaró la emergencia por la COVID 19 a nivel mundial, poniendo al descubierto la fragilidad de los sistemas de salud y en no pocos casos la falta de voluntad política de muchos países para enfrentar la pandemia. En Bolivia, se detectó el primer caso positivo el 10 de marzo y hasta el día de hoy el número de contagiados asciende a 564 y a 33 los fallecidos[3].

¿Cómo ha enfrentado el gobierno golpista la pandemia?

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